6 de junio de 2009

Delirium Tremens


No sé si alguien pudo ser capaz de hacerme escribir tan seguido y queriendo decir siempre lo mismo pero de distintas formas.

Me siento monótono, como si mi vida gira en torno a una semilla, a una hormiga, a un punto en la vereda, a una mancha en la ropa; al sol, al viento, a la marea alta, a los árboles prehistóricos; a un alma superior.

No sé qué tan seguido pueda seguir escribiendo, y me parece asombroso; porque sí, me causa asombro; encontrar momentos entre la Universidad y mi sueño, para poder escribirle unas palabras, y más aún: ponerlas de colores y adornarlas con fotos recién editadas.

Bueno, de todos modos, sin escribir, sin decir lo que siento, mucho peor puedo dormir. Ya hice mierda mi sueño al escribirle por primera vez algo: encontré una forma de desahogarme con el tema, y ya no puedo dormir si es que quiero decir algo. Debo escribirlo.

Me parece insólito, poco común, inaudito y hasta irreal todo esto, pero me da igual, porque lo racional, lo matemático, lo analítico no cabe en este tema.

Me encanta pensar que sigo mis instintos, pero soy una persona que piensa demasiado y no puede dejar de lado la razón... Y por lo mismo pienso que debo tener algún problema: hago muchas irracionalidades.

Qué más decir, por fin salen de mis dedos palabras reflexivas en torno a la vida y no un pseudo poema hacia él, hacia su sonrisa, hacia sus ojos, hacia la suavidad que tiene su piel... Aunque bueno, gracias a él he vuelto a escribir y gracias a él escribo esto.

Sí, esto también es para él, porque él me provoca pensar en esto y por lo mismo digo que mi vida gira en torno a un solo sinfín de cosas: él.

Y quiero seguir escribiendo, quiero seguir soltando todas las palabras que tuve guardadas durante tanto tiempo en mi mente y que me tranformaron en, como dijo una gran maestra y amiga, "un manojo se letras indefinidas", porque pensamientos no me faltaban, palabras para graficarlos sí.

Y quiero escribir sobre él, sobre su vida, sobre su mundo, sobre su pelo, sus piernas, su espalda, su cuello, su entera humanidad; pero me faltan palabras para recitar sobre él. Y no sé por qué me pasa, no sé qué me pasa, no sé qué pasa, no sé, ¿pasa?

En fin, mi delirio no me va a dejar en paz por más palabras que escriba, y una señal de humo me avisa que es hora de escuchar y no de hablar.

Mi mística, mi esencia me dice "ya basta" y solo pienso en él.

Él.

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