Busco en sus pupilas algún rastro de lo que fue su mirada de antes, trato de encontrar vestigios de lo que me contaban sus ojos, pero no hayo nada.
He estado buscando en sus manos la calidez de siempre, en sus mejillas la suavidad de antes y en su respiración la agitación de ayer, pero no hayo nada.
Espero que salgan algunas palabras de sus labios, algún suspiro de su pecho, alguna caricia de sus piernas, pero no hayo nada.
Busco, he estado buscando. He esperado, he sido paciente, tranquilo, comprensivo. He caminado lento por las piedras, no he querido arrojarme al fuego por él.
Y solo encuentro una pared, una muralla carcomida, corroída.
Veo harapos, ropa rota. Veo una sonrisa quebrantada, una mirada andrajosa. Veo una garganta anudada y un plexo contraído.
Miro detenidamente, y cuando creo haberlo visto a él, me doy cuenta que estoy frente a un espejo. El nudo se hace más grande.
27 de junio de 2009
6 de junio de 2009
Matilde, tienes suerte
Tienes tanta suerte, Matilde
Tanta
Porque tienes a alguien que te quiere mucho
Que te protege
Que te dice que te quiere y que siempre está ahí
Porque existe alguien que piensa siempre en ti
Que recuerda hasta cómo tenías el pelo en un momento específico
Porque alguien te sueña
Te anhela
Tienes suerte porque tú también lo quieres
Porque es recíproco
Porque no sé si se han besado, pero sé que lo harán y podrás disfrutar de ese momento
Porque puedes tocarle las manos, acariciarle el pelo
¡Ay!, me dio pena
Porque puedes descansar sobre su cuerpo
Por eso tienes suerte
Por eso tienes tanta suerte
Porque yo quiero, yo amo
Porque yo sueño y anhelo
Pero solo se queda en eso, en ese ambiente etéreo
Y por más que intento no puedo
Por más que quiero, no pasa más allá de eso
Por más que sueño no llega a la realidad
Porque caigo cada vez que despierto
Por eso tienes suerte
Porque te llama, porque te manda mensajes
Porque te habla por messenger
¡Ay!
¿Qué haremos con esto? ... A veces desearia no tener tanta suerte ...
Ni siquiera sé si sea suerte ...
Suerte es, Matilde
Porque no hay nada más lindo que eso
Por mucho que traiga mil y un problemas
No hay nada más lindo que el amor
Agradece, Matilde
Porque el amor hace correr la sangre por las venas, el amor da vida, el amor te dio vida, el amor es vida
Y por muy vivo que esté a veces siento que estoy muerto
Tanta
Porque tienes a alguien que te quiere mucho
Que te protege
Que te dice que te quiere y que siempre está ahí
Porque existe alguien que piensa siempre en ti
Que recuerda hasta cómo tenías el pelo en un momento específico
Porque alguien te sueña
Te anhela
Tienes suerte porque tú también lo quieres
Porque es recíproco
Porque no sé si se han besado, pero sé que lo harán y podrás disfrutar de ese momento
Porque puedes tocarle las manos, acariciarle el pelo
¡Ay!, me dio pena
Porque puedes descansar sobre su cuerpo
Por eso tienes suerte
Por eso tienes tanta suerte
Porque yo quiero, yo amo
Porque yo sueño y anhelo
Pero solo se queda en eso, en ese ambiente etéreo
Y por más que intento no puedo
Por más que quiero, no pasa más allá de eso
Por más que sueño no llega a la realidad
Porque caigo cada vez que despierto
Por eso tienes suerte
Porque te llama, porque te manda mensajes
Porque te habla por messenger
¡Ay!
¿Qué haremos con esto? ... A veces desearia no tener tanta suerte ...
Ni siquiera sé si sea suerte ...
Suerte es, Matilde
Porque no hay nada más lindo que eso
Por mucho que traiga mil y un problemas
No hay nada más lindo que el amor
Agradece, Matilde
Porque el amor hace correr la sangre por las venas, el amor da vida, el amor te dio vida, el amor es vida
Y por muy vivo que esté a veces siento que estoy muerto
Delirium Tremens
No sé si alguien pudo ser capaz de hacerme escribir tan seguido y queriendo decir siempre lo mismo pero de distintas formas.
Me siento monótono, como si mi vida gira en torno a una semilla, a una hormiga, a un punto en la vereda, a una mancha en la ropa; al sol, al viento, a la marea alta, a los árboles prehistóricos; a un alma superior.
No sé qué tan seguido pueda seguir escribiendo, y me parece asombroso; porque sí, me causa asombro; encontrar momentos entre la Universidad y mi sueño, para poder escribirle unas palabras, y más aún: ponerlas de colores y adornarlas con fotos recién editadas.
Bueno, de todos modos, sin escribir, sin decir lo que siento, mucho peor puedo dormir. Ya hice mierda mi sueño al escribirle por primera vez algo: encontré una forma de desahogarme con el tema, y ya no puedo dormir si es que quiero decir algo. Debo escribirlo.
Me parece insólito, poco común, inaudito y hasta irreal todo esto, pero me da igual, porque lo racional, lo matemático, lo analítico no cabe en este tema.
Me encanta pensar que sigo mis instintos, pero soy una persona que piensa demasiado y no puede dejar de lado la razón... Y por lo mismo pienso que debo tener algún problema: hago muchas irracionalidades.
Qué más decir, por fin salen de mis dedos palabras reflexivas en torno a la vida y no un pseudo poema hacia él, hacia su sonrisa, hacia sus ojos, hacia la suavidad que tiene su piel... Aunque bueno, gracias a él he vuelto a escribir y gracias a él escribo esto.
Sí, esto también es para él, porque él me provoca pensar en esto y por lo mismo digo que mi vida gira en torno a un solo sinfín de cosas: él.
Y quiero seguir escribiendo, quiero seguir soltando todas las palabras que tuve guardadas durante tanto tiempo en mi mente y que me tranformaron en, como dijo una gran maestra y amiga, "un manojo se letras indefinidas", porque pensamientos no me faltaban, palabras para graficarlos sí.
Y quiero escribir sobre él, sobre su vida, sobre su mundo, sobre su pelo, sus piernas, su espalda, su cuello, su entera humanidad; pero me faltan palabras para recitar sobre él. Y no sé por qué me pasa, no sé qué me pasa, no sé qué pasa, no sé, ¿pasa?
En fin, mi delirio no me va a dejar en paz por más palabras que escriba, y una señal de humo me avisa que es hora de escuchar y no de hablar.
Mi mística, mi esencia me dice "ya basta" y solo pienso en él.
Me siento monótono, como si mi vida gira en torno a una semilla, a una hormiga, a un punto en la vereda, a una mancha en la ropa; al sol, al viento, a la marea alta, a los árboles prehistóricos; a un alma superior.
No sé qué tan seguido pueda seguir escribiendo, y me parece asombroso; porque sí, me causa asombro; encontrar momentos entre la Universidad y mi sueño, para poder escribirle unas palabras, y más aún: ponerlas de colores y adornarlas con fotos recién editadas.
Bueno, de todos modos, sin escribir, sin decir lo que siento, mucho peor puedo dormir. Ya hice mierda mi sueño al escribirle por primera vez algo: encontré una forma de desahogarme con el tema, y ya no puedo dormir si es que quiero decir algo. Debo escribirlo.
Me parece insólito, poco común, inaudito y hasta irreal todo esto, pero me da igual, porque lo racional, lo matemático, lo analítico no cabe en este tema.
Me encanta pensar que sigo mis instintos, pero soy una persona que piensa demasiado y no puede dejar de lado la razón... Y por lo mismo pienso que debo tener algún problema: hago muchas irracionalidades.
Qué más decir, por fin salen de mis dedos palabras reflexivas en torno a la vida y no un pseudo poema hacia él, hacia su sonrisa, hacia sus ojos, hacia la suavidad que tiene su piel... Aunque bueno, gracias a él he vuelto a escribir y gracias a él escribo esto.
Sí, esto también es para él, porque él me provoca pensar en esto y por lo mismo digo que mi vida gira en torno a un solo sinfín de cosas: él.
Y quiero seguir escribiendo, quiero seguir soltando todas las palabras que tuve guardadas durante tanto tiempo en mi mente y que me tranformaron en, como dijo una gran maestra y amiga, "un manojo se letras indefinidas", porque pensamientos no me faltaban, palabras para graficarlos sí.
Y quiero escribir sobre él, sobre su vida, sobre su mundo, sobre su pelo, sus piernas, su espalda, su cuello, su entera humanidad; pero me faltan palabras para recitar sobre él. Y no sé por qué me pasa, no sé qué me pasa, no sé qué pasa, no sé, ¿pasa?
En fin, mi delirio no me va a dejar en paz por más palabras que escriba, y una señal de humo me avisa que es hora de escuchar y no de hablar.
Mi mística, mi esencia me dice "ya basta" y solo pienso en él.
Él.
Ni yo entiendo
5 de junio de 2009
CristóbalJavier
10:39 p.m.:
No paro de pensar en él...
10:45 p.m.:
Estúpidamente aún tengo esperanzas
Aún creo que al menos una hormona se estupidece cuando me ve
10:46 p.m.:
Y dos cuando nos tocamos
Y tres cuando lo tengo a centímetros de distancia
10:47 p.m.:
Dicen que 3 son multitud y espero que haga efecto
10:50 p.m.:
No puedo evitar sonreir cuando lo veo feliz, incluso cuando lo recuerdo feliz
No puedo evitar sentir un nudo en la garganta cuando lo veo mal
No puedo evitar que mi cuerpo reacciones de diferentes maneras cuando está
10:51 p.m.:
No puedo dejar de soñar que me abraza y me dice que me quiere
Y los sueños son tan reales
10:52 p.m.:
Juro que siento el calor de su piel
Siento cuando me hace cariño
10:53 p.m.:
El otro día sentía su cuello, sentía tan realmente los poros de su piel en el sueño
Sentía cómo me quemaba el roce de su piel
10:54 p.m.:
No puedo evitar llenar mis ojos de lágrimas cuando despierto y me doy cuenta que una vez más estaba soñando
Y cada vez que vuelvo a despertar la angustia es más gande
La desesperanza
El nudo en la garganta
10:55 p.m.:
Cada vez que despierto lo veo un paso más lejos
Pero yo ya llegué al final de mi camino
No puedo hacer nada más que esperar... a ver si él da los pasos
10:56 p.m.:
Y no lo soporto, no puedo
Me duele... me duele el pecho
Y ahora tb me duele
Y me aprieta
10:57 p.m:
Y mis ojos quieren gritar que lo amo
Gritarle en su cara que lo amo
Que me quita el sueño, que se roba mi aliento
Que pienso en él cada vez que pienso en algo
Que lo quiero, que de verdad lo quiero
Que lo necesito
3 de junio de 2009
Compartir su mundo conmigo
Me encantaría...
describirle la textura de sus labios,
qué tan profundo llega su mirada,
la temperatura de sus caricias,
el sabor de sus palabras,
el perfume de su piel,
el olor a sus cabellos.
Me encantaría no seguir enamorándome.
describirle la textura de sus labios,
qué tan profundo llega su mirada,
la temperatura de sus caricias,
el sabor de sus palabras,
el perfume de su piel,
el olor a sus cabellos.
Me encantaría no seguir enamorándome.
2 de junio de 2009
Ser o no ser, he ahí su dilema...
Su dilema de mostrarse al mundo, de verse vulnerable ante una realidad que lo encontró desprevenido, pero que ya había anunciado atisbos de existencia.
Sí, soy el culpable de sus males, de sus penas, de sus angustias; sí, soy el malo, el antagonista, el problemático... Alguien tiene que asumir la culpa, y por él yo la asumo. Por él, solo por él.
Él... Aquel que una vez vi pasar con una polera amarilla y sus lentes de sol con marcos blancos, con un gorro en la cabeza y su típica mochila antigua, andrajosa y harapienta de color café. Aquel que se robó mi mirada por un segundo y que hizo de un solo paso, el más lento que he visto.
Él, con su especial peinado, con su cuerpo esbelto, con su piel de sol que mantuvo mi atención hacia sí y que hasta el día de hoy me tiene en lo mismo.
Él, de manos suaves, de ojos y sonrisa brillantes. De labios imponentes y de sutiles caricias. De miradas elocuetes, de metáforas y de risas nerviosas. De escusas y más escusas, de evadir, de no dar la cara... Pero lo entiendo.
Y respóndete solo el porqué te entiendo, el porqué te espero y el porqué te escribo esto. Porque lo sabes, lo tienes muy claro y estoy esperando que me des una respuesta, pero resguarda: soy paciente, por ti soy paciente.
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