Busco en sus pupilas algún rastro de lo que fue su mirada de antes, trato de encontrar vestigios de lo que me contaban sus ojos, pero no hayo nada.
He estado buscando en sus manos la calidez de siempre, en sus mejillas la suavidad de antes y en su respiración la agitación de ayer, pero no hayo nada.
Espero que salgan algunas palabras de sus labios, algún suspiro de su pecho, alguna caricia de sus piernas, pero no hayo nada.
Busco, he estado buscando. He esperado, he sido paciente, tranquilo, comprensivo. He caminado lento por las piedras, no he querido arrojarme al fuego por él.
Y solo encuentro una pared, una muralla carcomida, corroída.
Veo harapos, ropa rota. Veo una sonrisa quebrantada, una mirada andrajosa. Veo una garganta anudada y un plexo contraído.
Miro detenidamente, y cuando creo haberlo visto a él, me doy cuenta que estoy frente a un espejo. El nudo se hace más grande.
27 de junio de 2009
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