Siento que de mi boca salen palabras mudas y de mis dedos letras incoloras, como si sus oídos fuesen sordos o mis gritos muy despacio. Y siento la necesidad de gritarlo más fuerte y más cerca de tus oídos. Que tus tímpanos vibren hasta reventarse, hasta que salga sangre de tu cerebro de tanto pensar, hasta que se formen zurcos en tus pómulos de tanto llorar... pero no más que yo. Es mágico el rol del maquillaje que utilizaste tú, pero no más maravilloso que la máscara que traigo yo. Y me da asco sentir lo que siento, me da asco...
¿Iré a despertar pronto?
[...]
31 de julio de 2009
24 de julio de 2009
Introducción a un desahogo
A un desahogo de meses y meses que no me ha dejado dormir, que no me ha dejado respirar y que no me ha dejado verte con otros ojos.
Daniel Albornoz Morales, el hombre que durante cuatro meses hizo que el brillo de mis ojos volviera a renacer; la primavera que despertó vida dentro de los capullos que había mantenido en mi estómago por un letargo invernal.
Daniel, que estás leyendo estas letras en este momento... Te hago conocer todas las palabras que, de alguna u otra forma, inventaste tú, porque tú fuiste el frasco de tinta, la "inspiración", aunque suene asqueroso y cliché, de todo lo que fui capaz de escribir en este tiempo.
Pero antes quiero que sepas que yo creí, bajo el velo de un amor soñado, que ambos alguna vez estaríamos juntos, vagos anhelos que se quedaron en una nube flotando y que de a poco se deshacen sobre mi cabeza. Más de alguna vez sentí, o más bien creí, que tú sentías algo por mí... Ja, qué idiota.
Es más... Estos escritos tenía pensado mostrártelos una que estuviésemos juntos, pero esa idea ya se esfumó lejos de acá.
En fin, no creo que sea necesario seguir hablando y gastando palabras en algo que ya ha quedado claro y que ya sabes.
Daniel, bienvenido a mi mundo interno, a mi medio de desahogo. Bienvenido a un Tú desde mis ojos sesgados.
Daniel Albornoz Morales, el hombre que durante cuatro meses hizo que el brillo de mis ojos volviera a renacer; la primavera que despertó vida dentro de los capullos que había mantenido en mi estómago por un letargo invernal.
Daniel, que estás leyendo estas letras en este momento... Te hago conocer todas las palabras que, de alguna u otra forma, inventaste tú, porque tú fuiste el frasco de tinta, la "inspiración", aunque suene asqueroso y cliché, de todo lo que fui capaz de escribir en este tiempo.
Pero antes quiero que sepas que yo creí, bajo el velo de un amor soñado, que ambos alguna vez estaríamos juntos, vagos anhelos que se quedaron en una nube flotando y que de a poco se deshacen sobre mi cabeza. Más de alguna vez sentí, o más bien creí, que tú sentías algo por mí... Ja, qué idiota.
Es más... Estos escritos tenía pensado mostrártelos una que estuviésemos juntos, pero esa idea ya se esfumó lejos de acá.
En fin, no creo que sea necesario seguir hablando y gastando palabras en algo que ya ha quedado claro y que ya sabes.
Daniel, bienvenido a mi mundo interno, a mi medio de desahogo. Bienvenido a un Tú desde mis ojos sesgados.
8 de julio de 2009
Es extraño el efecto que tiene la tabla por sobre uno.
¿Una lupa? Sí, que llega hasta lo más profundo, adentrándose en terrenos ocultos y hasta prohibidos, incluso a lugares que yo no conocía... más bien, que no tenía concientes.
Me dijeron que me veía deprimido, con el centro abajo, con una postura inicial que nadie se explicaba... Al parecer me conocen mejor de lo que creía y ven cosas que yo no había visto en mí, en mi corporalidad al menos, porque en mi mentalidad lo tenía claro, y según yo, etiquetado a un lado.
Pues bien, se me notó... Y esto me deja en claro que realmente ya eres parte de mi cuerpo, que ya eres parte de mí.
¿Una lupa? Sí, que llega hasta lo más profundo, adentrándose en terrenos ocultos y hasta prohibidos, incluso a lugares que yo no conocía... más bien, que no tenía concientes.
Me dijeron que me veía deprimido, con el centro abajo, con una postura inicial que nadie se explicaba... Al parecer me conocen mejor de lo que creía y ven cosas que yo no había visto en mí, en mi corporalidad al menos, porque en mi mentalidad lo tenía claro, y según yo, etiquetado a un lado.
Pues bien, se me notó... Y esto me deja en claro que realmente ya eres parte de mi cuerpo, que ya eres parte de mí.
Me deja en claro que...
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