13 de mayo de 2010

Correr de mi conciencia

Y porque las palabras no dejan de perturbar mi mente, no puedo dejar de escribir, no puedo dejar de pensar y no puedo dejar de sentir.
Me da rabia siento asco y lo único que quiero es vomitar las palabras que anoche no me dejaron dormir y que hoy solo quiero deshacerme de ellas... quiero correr lejos de acá irme hasta no sé donde desaparecer estar lejos lejos lejos! no quiero sentir más ni pensar más quizás quiera morir pero no lo sé no sé no sé no sé nada quiero desaparecer ya me aburrí de estar siempre en lo mismo y pensar que la vida por fin me sonríe y darme cuenta que una vez más mi mente me engañó y me mostró solo lo que quería ver estoy harto HARTO y no quiero más me aburrí definitivamente.

Sin Título

El sol se esconde cuando tus párpados se levantan, la luna huye cuando la comisura de tus labios se eleva, las estrellas se extinguen cuando tu pecho se hincha, la lluvia acaba cuando tu corazón palpita.
Ya es hora de darte cuenta de que la vida no gira en torno tuyo, que las personas no caminan solo a tu alrededor, que el sol no persigue tus ojos. Despierta.

Y sigo sin creer en lo que escribo ni en lo que siento. Y sí, me siento patético por escribir lo que escribo, por decir lo que digo, por pensar lo que pienso.


Despierta, Cristóbal.

12 de mayo de 2010

Sin Título.

Siempre es todo una ilusión, un holograma, un espejismo. Siempre creo encontrar una poza de agua en el asfalto, pero es solo la sangre que queda de la caída que siempre me doy. Y siempre es la misma piedra la que me hace tropezar.
Creí ver el brillo especial en sus ojos, la sonrisa especial en sus labios, el latido especial en su pecho... Pero solo fueron alucinaciones varias. Nada de qué preocuparse: ya estoy acostumbrado.
Es como el cloro sobre su polera, que destiñe el color de mis sueños y quita el olor de mis anhelos...

No sé qué escribo, no sé por qué escribo, no sé para qué escribo. Ya no confío en mis creencias ni en mis convicciones. No creo en las verdades de mi vida, y menos aún en los pilares de ella. Solo creo en la inseguridad de estas palabras que quizás no lea, o que quizás lees en este momento. Solo creo en las mentiras que he dicho, porque sé que no es real, aún cuando lo real lo esté poniendo en duda. No, no creo en lo que escribo, y menos en lo que siento, pienso y hago.
De lo único que estoy seguro es que sus ojos, aun estado cubiertos y encerrados, me volvieron a generar ese brillo en los míos, ese latir en mi pecho, esa sonrisa en mis labios... Y ese escalofríos en mi espalda.
Y mientras el segundero intenta escapar de sus vueltas...