Ya es hora de darte cuenta de que la vida no gira en torno tuyo, que las personas no caminan solo a tu alrededor, que el sol no persigue tus ojos. Despierta.
Y sigo sin creer en lo que escribo ni en lo que siento. Y sí, me siento patético por escribir lo que escribo, por decir lo que digo, por pensar lo que pienso.
Despierta, Cristóbal.

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