Siento que de mi boca salen palabras mudas y de mis dedos letras incoloras, como si sus oídos fuesen sordos o mis gritos muy despacio. Y siento la necesidad de gritarlo más fuerte y más cerca de tus oídos. Que tus tímpanos vibren hasta reventarse, hasta que salga sangre de tu cerebro de tanto pensar, hasta que se formen zurcos en tus pómulos de tanto llorar... pero no más que yo. Es mágico el rol del maquillaje que utilizaste tú, pero no más maravilloso que la máscara que traigo yo. Y me da asco sentir lo que siento, me da asco...
¿Iré a despertar pronto?
[...]
31 de julio de 2009
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