6 de septiembre de 2009

De un tiempo al presente

Que tus palabras se las lleve el viento y con ellas tu incesante inconsecuencia. Y sé que no puedo contar contigo, porque no quiero que cuentes más conmigo. La confianza se ha perdido, al igual que ese hombre que creí haber conocido.

Se esfumó entre ráfagas ondulantes de un fétido aire. Entre gritos y bailes de un rito no religioso, y menos aún con sentido.

El tiempo pasa y marca su camino en el rostro de los ancianos, y las líneas de las manos se hacen cada vez más profundas. El tic tac del reloj ha cesado un momento, pero solo para que la bomba por fin detone.

Y solo quiero mirarte a los ojos y ver si, de una vez por todas, entiendes algo de lo que digo.

Sí, Daniel... Me Cansé.

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